Mujeres ocultas en la historia de la fotografía de este país

Belita Gracia (Isabelita), es como una especie de fantasma estupendo de la fotografía: existió, creó sin tregua y casi nadie se dio cuenta hasta que, mucho tiempo después, alguien decidió poner su obra frente a los ojos de más gente. Vamos que con 101 años se le reconoce el trabajo de toda una vida, y luego ven tú a decirme eso de «me rindo».

Belita nació en León en 1924 rodeada de cámaras. Cuando creció, mientras otros jugaban, ella hacía fotos. Admiro a las personas que están predestinadas a ser quiénes son, yo hasta los 40 no fui mayor de edad…

Su curiosidad la lleva a las calles, a los cafés vacíos, a las esquinas donde nadie miraba y donde ella sí quería mirar. No es una fotógrafa “de época” con estilo reconocible. Fue una fotógrafa de raíz, de oficio y de verdad. Fotografiaba porque la necesidad de mirar la empujaba más fuerte que cualquier discurso bonito. Sus fotografías son como esos secretos que sólo se cuentan cuando estás dispuesto a escuchar sin juzgar. Son tan secretas que si te pones a buscar en internet, encontrarás muy pocas.

Lo que más atrae de Belita no es que hiciera buenas fotos —que también—, sino que siguió haciéndolas aunque nadie hubiera decidido mostrarlas en libros, en programas o en titulares de revistas. Persistió en su mirada cuando la historia la tenía archivada en el cajón de lo “local”, lo “cotidiano”, lo “sin estridencias”.

¿Se puede tener más clase?

Ahí radica la tremenda lección:
No se fotografía para ser recordada, se fotografía porque no puedes no hacerlo. Y a mí esto me encanta.

Esa necesidad, tan pura y tan obstinada, es más poderosa que cualquier tendencia, que cualquier moda, que cualquier “circuito oficial” que tarde o temprano se olvida de quienes no golpean puertas con su espectáculo cansino. La fotografía de Belita es resistencia silenciosa. No grita para llamar la atención; susurra para no ser olvidada.

Belita siguió porque su cámara era su confidente y su manera de decir:
“Yo estuve aquí, y soy de verdad.”

Y si eso no es una forma de resistencia, no sé qué lo es.

Texto por Sally Foto

2 Responses

  1. WOW! No, yo tampoco la conocía, pero leyendo el enlace a su exposición en León (qué pena no haber leído esto antes para ir a verla) he visto que Olaf Pla Gracia es su hijo y a él sí le conozco. De hecho mi amigo Héctor, Leones de pura cepa, librero, editor, músico y agitador cultural, le ha editado su último libro: Rockers

    Flipo.

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