La técnica en fotografía no es un monstruo aburrido que hay que temer: es tu mejor aliada. Un solo ajuste puede transformar una imagen de plana a potente, de correcta a inolvidable.

Exposición

No se trata de “más luz = mejor foto”. Jugar con la luz, con subexponer o sobreexponer un poco, puedesdarle drama o suavidad a una escena.
Ejemplo: Una modelo frente a la ventana, luz de mañana entrando suavemente. Subexpones 1 stop y el fondo se apaga, dejando su silueta delicada y misteriosa.

Enfoque

No siempre tiene que estar todo nítido. Usar enfoque selectivo dirige la mirada del espectador.
Ejemplo: Un objeto en primer plano está perfectamente nítido, mientras el cuerpo queda ligeramente suave, casi etéreo. El gesto capta toda la atención sin distracciones.

Composición

La regla de los tercios es útil, pero romperla también (amo incumplir las normas). Líneas, diagonales, espacio negativo… cada decisión técnica guía cómo se siente la foto.
Ejemplo: Colocar a la modelo en un extremo del encuadre, dejando un espacio vacío que respira a su alrededor, transmite introspección y delicadeza sin decir una palabra.

Iluminación y sombras

Jugar con luces y sombras puede crear volumen y profundidad, revelando la textura de la piel o la curva de un cuerpo de manera sutil.
Ejemplo: Luz lateral suave que acaricia la piel, mientras la otra mitad queda en penumbra, creando un contraste íntimo y elegante.

Color y temperatura

No todo es blanco y negro. Ajustar temperatura y tonos ayuda a transmitir sensación y emoción.
Ejemplo: Luz cálida que da un aire acogedor a la piel, haciendo que la escena se sienta cercana y humana, sin artificios.

La técnica no es un límite; es un menú de herramientas que eliges y mezclas para decir exactamente lo que quieres con tu foto. Aprender a manejarla con soltura hace que cada detalle cuente sin artificios ni trucos baratos.

Al final, dominarla no va de saberlo todo, sino de saber elegir. Elegir qué enfocas, qué dejas fuera, cuánta luz entra y cuánta se queda esperando. Cada decisión técnica es una toma de postura, aunque no lo parezca.

No se trata de hacer fotos más complicadas, sino más conscientes. De entender que un pequeño ajuste puede cambiar por completo lo que una imagen dice… y lo que calla. Porque cuando deja de ser un obstáculo y pasa a ser una aliada, la fotografía deja de obedecer normas y empieza a hablar con intención. Y ahí, justo ahí, es donde una imagen deja de ser correcta y empieza a ser necesaria.

Si quieres aprender más, silba aquí.

Texto por Sally Foto

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